martes, 22 de mayo de 2012

V de BESO. Pequeñas notas.

La habitación huele a nosotros.  
Mis manos siguen oliendo a ti y encuentro restos de anoche debajo de las sábanas. 
Me pregunto qué recordarán tus dedos de mi espalda y qué recorrerán tus ojos hoy sin mí, 
¿qué parte de vértigo es la que no entiendes? 
Tengo vértigo, vértigo de ti.
Que tus manos busquen mi cintura, todas las mañanas y a media noche, aunque hayan tocado otros cuerpos/rostros/fondos, me da una seguridad demasiado efímera.
A pesar de lo existencial, se te llenó la boca que antes siempre percibía vacía, y tuve que deducir que será cierto que sientes y (te) estremeces, aunque sea un ratito, cada día. 
Tendré que creer(te). 
Hablamos hasta las tantas de los nombres de las cosas, 
de cómo vivir esta estapa de la vida, 
de lo de acuerdo que estamos en -casi- todo. 
De cómo (des)conectamos. 

..............................................................................................................................................................

- ¿A mí me vas a decir dónde está la comisura?
- Miedo me das...
- ¿A qué te refieres? 
- A que no se qué temo más; que acabes por conocerme, no te guste, y te largues, o , te guste, y quieras quedarte. A que tengo vértigo. Vértigo de ti. Vértigo de quererte pero, sobre todo, vértigo de que me quieras. A que siento escalofríos cuando pienso que habrá alguien que me espere cada  noche sentado en el sofá. A que huyo de la felicidad. A eso me refiero 

Vértigo (que no es miedo a caer, sino deseo de volar)





martes, 31 de enero de 2012

excesos

- 'Es que cuando escucho esta canción y cierro los ojos, es como si se me pasaran por la cabeza todos los momentos en los que...'
- 'No empiezes a filosofear anda.'


Y me decía que él no tenía excesos de nada, y yo, imaginaba mis sobredósis en pasión, chocolate y mordiscos (aunque no puedo decir que de eso él no entendiese..aún no he conseguido borrarme la marca de sus colmillos de mi teta izquierda) Escuchábamos Bob Dylan y todo (hasta él) comenzaba a dejarse ir, a empaparme de sus dedos. Me agarraba la cintura con el arrebato impulsivo con el que un niño salta a por los caramelos que caen de la piñata, y le faltaba suspirarme al oído una súplica para que no saliera de su cama en las siguientes 7 canciones.
Le quedaban 30 segundos de la última estrofa para conseguir volverme loca.
Y, al final, le hice gritar.


(y mientras sonaba B.Harper, permanecimos quietos, frente a frente, como si el resto del mundo siguiese girando y, nosotros, estuviésemos todavía bajo los efectos del standby)

lunes, 23 de enero de 2012

..y todo empieza a enrojecer

mis labios secos, tus ojos rojos, mi pelo revolviendo(se)(te), tus manos lunares, mis lunares prohibidos, tu espalda que pide mis dedos, mis mejillas a pellizcos entre tu índice y pulgar, tu orejaizquierdapuntodébil, mi risa frágil y..

(mislabiosmipelomislunaresmismejillasmirisa-
tusojostusmanostuespaldatuorejaizquierda)

365 porqués

31 de Dic de 2011

aprendí y desaprendí a vivir un centenar de veces;
quise bañarme desnuda en el Danubio;
me sentí un poco más libre, un poco más Yo, con risa y sin pausa, sin prisa y con causa;
quemé tronos donde reinaban dudas y (me)desprendí de mis telarañas;
perdí el miedo a trasnochar y me dió igual dormir que no dormir;
resbalé y caí, desistí y volví,
haciendo a la mañana siguiente todos los absurdos que había soñado la noche anterior;
tuve sed de silencio y, en ocasiones, hambre de algo más;
utilizé la palabra "karma" a falta de algo mejor y pude (re)afirmar que me siento Bien,
que formo parte de lo vivo y lo que desea existir, y,
generalmente en este momento debería sentir -si es que en algún minuto dejé de hacerlo-

lunes, 12 de diciembre de 2011

Mirada nº 71.

Decirme que hará que no me vuelvan a temblar las manos.
Mejor, decirme ¿qué hará para que no lo hagan? No pido nada fácil, lo se... pero es que a ver cómo le explico que lo fácil nunca ha ido conmigo, que soy experta en enredar(me), sí, a sus pies también, si se deja.. Que converso y comparto con suspiros cada una de sus dudas porque es físicamente imposible contestar con coherencia a sus pupilas, que no le aguanto la mirada más de lo que mi cabezonería me permite porque químicamente....químicamente explotamos. Que es demasiado que pida que me recorra cada milímetro de su espalda sin aprendérmelo de memoria. Que todavía no se a qué saben cada una de sus sonrisas, ni qué esconden, pero sí se el caos que genera dentro de mi cada vez que estruja mi moflete izquierdo.
Que son devastadoras las consecuencias cuando pasa sus manos por ese punto justo, esas coordenadas prohibidas en las que sabe que me dejo ir, que me vuelvo una completa y entera inofensiva, que pierdo el control (ese que nunca me importó no tener). Que vuelve a sabotear mis pilares con su tacto, mi coraza con su labio superior.. y es espásmico. Histéricas sus pestañas cuando (me) miran, trastornada mi espina dorsal cuando lo hacen. Que alfin puedo hablar de perfección si menciono sus dedos. Hirvientes, hirientes, hacen lo que quieren con cada uno de mis gestos. Lo que quieren.
Y ¿qué quiere?


(lo que sea pero-decirme que hará que no me vuelvan a temblar las manos)

martes, 29 de noviembre de 2011

Los Cuatro de Benedetti.

Lunes por la mañana no deja de ser eso, lunes por la mañana; y cuesta, ¿eh?
Despiertas cada uno de tus remedios vencidos, pones en marcha cada batalla que generas para ver qué (cara) te pones hoy y comienzas, por las patas de la cama;
-Punto Uno: Aniquilaré nostalgias.
Rebuscas entre los recelos de la noche anterior y la superficie que dejó el rimmel ofuscada.
Oh dios, hoy no puedes ni mirar(te) directamente a tus pupilas, todavía no, menudo ensanche, maldita dilatación. No deberías de haber(me) sorprendido con toda esa luz de un solo golpe, ahora no consigo ni ver(te). Voy reptando por mis sábanas mientras juro;
-Punto Dos: Cerraré el pálpito.
Golpe en seco. No más ese tira y afloja como muelle que siempre vuelve, no, fijo como candado en puentes de desamor, estáticamente de clausura y la llave al río. Punto. Todo es creerlo.
A ver qué camiseta decide trastornarme hoy.. en los bajos fondos de mi armario nunca nada está claro.
Lo llevas claro si quieres encontrar(me), límitate a apiñar las mangas cortas con mis ganas largas de fumar(te), recostándome por el cojín preferido sueño;
-Punto Tres: Amontonaré cenizas.
A montones, por montañas del deseo que te olvidas(te) cada vez que quisimos bebernos hasta los ombligos. Ombligo de mi mundo es el cajón de mi risa interior, que la caja del corazón solo puede saltar por dos motivos: porque estás mintiendo o porque estás enamorado. Más convincente lo primero que lo segundo, sigue siendo (in)evitable. 'Es como cuando dejas de fumar y alguien enciende un cigarrillo, vas a tenerme cerca y vas a querer darme una calada.' O algo así suelen decir..
Por los bajos fondos algo que quite el frío y un buen abrigo de tu piel, nuestra sed, y el cabecero que dice;
-Punto Cuatro: Enmendaré cicatrices.
Delante de algún espejo del mar las arreglaré, las pintaré con unos Lola nº3 y un poco de lápiz de antojo. Así, listas para ser nuevamente asaltadas por tus impulsos inconscientes. Rojos labios. Morado el corazón de tanto hincharse en el delirio, y renegría el alma. Cualquiera de mis tacones me va hoy, no tengo ningun problema para eso, cualquiera aplasta, hinca y pisotea a la perfección. Pisando fuerte.


(Quisiera borrar todas sus fechorías pero menospreció un detalle mínimo,
se olvidó de olvidarse del olvido)

miércoles, 9 de noviembre de 2011

suscitar(te)

"A este paso se me va a olvidar tu boca",
quisiera decirle antes de optar por una retirada firme.
No pretendo dejarme descolocar por estas reacciones cardiovasculares incorrectas, tampoco una total indiferencia, pero este ataque sin compasión definitivamente la solución no es..
No se qué rimas riman, ni cuántas veces miro el móvil antes de acostarme, pero estoy convencida de que (no) tengo ganas de verte. Me contradigo tanto como me gustaría tener la mente en blanco, pero tampoco es que me tires flechas hacia una dirección concreta. Me lanzas sin mirar esperando dar en la diana, normal que me acabe chocando ¿no crees? Será que tendemos a aferrarnos a ciertas conductas con escasa posibilidad de éxito, que estamos acostumbrados a la costumbre, a la comodidad que nos han dado siempre, a no tener que mover la nariz de nuestro ombligo para (con)seguir nada, ni a nadie.
No excusaré ninguno de mis desvíos, ni mi frialdad cuando pretendes hablar de algo más, con roces pasados y antiguos rasguños, pero tampoco pretendo obviar que no eres cualquiera.
Despacito y con buena letra dicen, supongo que sí, pero no es lo mismo ojear un Seat Marbella que hostigar un Ferrari. Que pones en duda absolutamente todas y cada una de las conversaciones nocturnas de tus manos con las mías cuando no me dejas pasar de tus ojos pa' dentro. Quítame esa nebulosa de ahí que me está estorbando, deja que me arrime, acércate un poco menos y facilítame tus pensamientos por fax, pero permíteme saber en qué coño estás pensando.


No se, si lo sabes tú dímelo, pero a este paso se me va a olvidar tu boca.