"A este paso se me va a olvidar tu boca",
quisiera decirle antes de optar por una retirada firme.
No pretendo dejarme descolocar por estas reacciones cardiovasculares incorrectas, tampoco una total indiferencia, pero este ataque sin compasión definitivamente la solución no es..
No se qué rimas riman, ni cuántas veces miro el móvil antes de acostarme, pero estoy convencida de que (no) tengo ganas de verte. Me contradigo tanto como me gustaría tener la mente en blanco, pero tampoco es que me tires flechas hacia una dirección concreta. Me lanzas sin mirar esperando dar en la diana, normal que me acabe chocando ¿no crees? Será que tendemos a aferrarnos a ciertas conductas con escasa posibilidad de éxito, que estamos acostumbrados a la costumbre, a la comodidad que nos han dado siempre, a no tener que mover la nariz de nuestro ombligo para (con)seguir nada, ni a nadie.
No excusaré ninguno de mis desvíos, ni mi frialdad cuando pretendes hablar de algo más, con roces pasados y antiguos rasguños, pero tampoco pretendo obviar que no eres cualquiera.
Despacito y con buena letra dicen, supongo que sí, pero no es lo mismo ojear un Seat Marbella que hostigar un Ferrari. Que pones en duda absolutamente todas y cada una de las conversaciones nocturnas de tus manos con las mías cuando no me dejas pasar de tus ojos pa' dentro. Quítame esa nebulosa de ahí que me está estorbando, deja que me arrime, acércate un poco menos y facilítame tus pensamientos por fax, pero permíteme saber en qué coño estás pensando.
No se, si lo sabes tú dímelo, pero a este paso se me va a olvidar tu boca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario